Desarrollando una autoestima fuerte para formar a adultos equilibrados

La educación emocional está muy presente en el Colegio CEU Jesús María. Trabajamos a diario para que nuestro alumnado crezca en inteligencia emocional. Así llegarán a ser adultos empáticos, solidarios, valientes, generosos y con mucho más valores alineados con el humanismo cristiano, la base de nuestro modelo educativo.

El papel de la autoestima en la vida académica y en la personal

La percepción que tenemos de nosotros mismos y cómo nos evaluamos es la autoestima. Resulta básica para el rendimiento escolar, pero también para que niños y jóvenes sean felices y equilibrados. Nuestros estudiantes, al confiar en sí mismos, son capaces de tomar decisiones con autonomía, sin miedo, con coraje, sin temor a las novedades o a la incertidumbre.

Además, valoran el esfuerzo que les cuesta conseguir las cosas, y también muestran satisfacción y orgullo cuando las logran por sí mismos. Si les cuesta llegar a una meta, insisten hasta que la alcanzan. También se sienten queridos y aceptados tal y como son, y sus relaciones sociales son fluidas y positivas. En resumen, la autoestima es esencial para una buena salud emocional. 

¿Cómo trabajamos la autoestima en las aulas?

El objetivo es promover la seguridad de los chicos, para que sean capaces de mostrar lo mejor de sí mismos. En esta línea, nuestro profesorado se centra en:

  • Motivarles: es muy importante reconocer ante todos cuándo lo hacen bien, felicitarles y poner en valor aquello en lo que destacan. También exponer críticas constructivas, pensadas para mejorar y señalando siempre el acto, no al niño en sí.
  • Confiar en ellos: es la mejor vía para conseguir que crean en sí mismos. Nuestros educadores se esfuerzan en que los alumnos se sientan capaces de conseguir lo que se propongan, que crezcan creyendo en sus sueños y que se sientan importantes.
  • Proponer retos: cuando tienen que enfrentarse a un desafío y trabajar para encontrar una solución, se sienten importantes, capaces, útiles y aprenden a manejar la frustración.
  • Transmitir una visión positiva de los errores: los fallos son muy útiles para aprender, por lo que hay que dejarles claro que no deben temer cometerlos. Siempre desde un punto de vista positivo, conseguiremos que perseveren hasta conseguir lo que buscan.
  • Fomentar su autoconocimiento: serán capaces de identificar sus puntos fuertes y aquellos más débiles, para potenciar unos y trabajar otros de forma equilibrada.

Para conseguir todo esto, la comunicación entre profesorado y alumnado es capital. Nuestros profesores se esfuerzan en establecer relaciones fluidas y de confianza con sus alumnos, haciendo también un seguimiento de sus esfuerzos y logros.

Los formadores del Colegio CEU San Jesús María son verdaderos apasionados por la enseñanza. Inquietos e innovadores, se mantienen al día a través de una formación continua. Así saben elegir las herramientas más ajustadas a las capacidades y edades de los alumnos, algo fundamental para evitar que se frustren y conseguir que se motiven al ver cómo logran avances poco a poco.

En nuestras aulas también son frecuentes los refuerzos y el lenguaje positivo. Todo ello hará crecer la autoestima de nuestros estudiantes, lo que hará mejorar, sin duda, su rendimiento académico.  Con todas esto queda clara, una vez más, la importancia vital de las emociones en el aprendizaje.

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