La responsabilidad también es cosa de niños

Sin duda, en los últimos meses hemos oído más que nunca el concepto responsabilidad. Adultos y pequeños debemos ser responsables, en el sentido de ser capaces de reconocer y aceptar las consecuencias de nuestros actos y decisiones. Pero, tradicionalmente, se ha basado la responsabilidad de niños y niñas en la obediencia a los mayores, no tanto en su capacidad para decidir por sí mismos. Sin embargo, los más jóvenes nos están demostrando que son capaces de ser responsables tanto de manera individual —por ejemplo, respetando las normas sanitarias— como colectiva —por ejemplo, implicándose en acciones por el clima—.

La responsabilidad infantil debe ser supervisada por los adultos en función de las edades de los pequeños. Pero, sin duda, es una habilidad que se aprende, como tantas otras. Para que entiendan la importancia de ser responsables y sepan cómo llegar a serlo, debemos transmitirles varios conceptos relacionados, como son la confianza, el compromiso y la perseverancia. Los mayores tenemos que dejarles hacer, guiándoles siempre, pero nunca limitando su capacidad para tomar decisiones.

Confiando en su capacidad para elegir bien estaremos, además, apuntalando su autoconfianza. También es importante que valoren la importancia del esfuerzo y la constancia, para reafirmar su responsabilidad.

¿Cómo podemos ayudar a los niños a desarrollar la responsabilidad?

Debemos adaptarnos a la edad y capacidades individuales de los niños, teniendo siempre presente su necesidad de jugar y de pasarlo bien. Si les exigimos de más, podemos generarles tensión emocional. Así:

  • Hacer los deberes es una buena manera de que gestionen su tiempo por sí mismos, siendo capaces de distribuir también las horas de juego. Además, aprenderán a lograr objetivos a través de la constancia.
  • Participar de las tareas del hogar les hará desarrollar el sentido de la responsabilidad hacia los demás y entender la importancia de la colaboración. Debemos plantearlo como un juego, más que una obligación, para que les resulte divertido.
  • Enseñarles responsabilidad con el ejemplo es más valioso que hacerlo con palabras. Los niños hacen lo que ven hacer, por lo que los primeros que debemos ser responsables somos los mayores. Cuando nos equivocamos, también es importante reconocerlo con honestidad, e indicarles la manera correcta de hacer las cosas.
  • Felicitarles cuando cumplen con sus obligaciones y reconocer sus pequeños logros les hará entender la importancia de cumplir con sus responsabilidades.
  • No debemos responsabilizarnos de sus tareas, pero sí orientarles y aconsejarles, siendo firmes y pacientes.

Educar en la responsabilidad se enmarca en una educación en valores como la que ofrecemos en los Colegios CEU, que son vitales para su futuro personal y profesional. En esta labor contamos siempre con el aporte y compromiso de las familias, para lograr que nuestros alumnos se conviertan en adultos felices y de éxito.

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